El día después en La Guaira: el desafío urbanístico de Venezuela tras los terremotos

2026-07-06 05:26:29 - MUNDO


Más de una semana después de la catástrofe natural que ha azotado a la zona donde se concentra el 65% de la población venezolana (en cinco estados del centro-norte situados entre los últimos estertores de los Andes y la cordillera de la Costa), los especialistas comienzan a hacer balance de los daños económicos que ha sufrido el país, a medida que las probabilidades de encontrar a más supervivientes se hace prácticamente nula.

La empresa de ingeniería estructural y de gestión de desastres Miyamoto International, anteriormente contratada por entes gubernamentales para reconstruir ciudades como Puerto Príncipe (Haití) o Christchurch (Nueva Zelanda) tras sufrir terremotos de grandes magnitudes, estima en 6.700 millones de dólares (5.792 millones de euros o 4,17 billones de bolívares)los daños directos que ha sufrido la república.

No obstante, la firma multiplica dicha cifra con respecto a lo que costará la reconstrucción, según sus estimaciones. "En desastres de esta magnitud", reza su informe publicado sobre el asunto, "el impacto económico total suele ser entre 1,5 y 3 veces mayor que la estimación de los daños directos". Estaríamos hablando, por tanto, de una horquilla de entre 10.050 o 20.100 millones de dólares: sobre 8.688 y 17.376 millones de euros o 6,25 y 12,50 billones de bolívares, respectivamente.

El asunto, por supuesto, no puede mirarse solamente desde un prisma económico, sino también urbanístico y arquitectónico. Las autoridades venezolanas -o aquellas entidades internacionales que les presten dinero o ayuden en la reconstrucción- deberán decir qué edificios conservar, cuáles tirar, qué materiales utilizar y cómo planificar aquellas zonas que vayan a levantarse desde cero.

Ejecutar esto bien, explica Sigfrido Herráez, decano del Colegio de Arquitectos de Madrid, supone un coste alto. "Yo creo que ese es un precio que hay que pagar sí o sí. Cuando en Japón se plantea hacer un edificio unifamiliar de dos alturas, salen unos cálculos de estructura que encarecen un 10 o 20% el edificio tal y como se había pensado. Pues imagínate en un edificio mayor", esgrime este especialista.

Solamente un día antes de que se desatase el desastre, Venezuela admitió que acumula una deuda cercana a los 240.000 millones de dólares, muy por encima de lo que estimaban los mercados internacionales hasta ahora. 24 horas más tarde, esos cálculos quedaban en papel mojado. Los análisis satelitales citados por agencias humanitarias estiman que existen unas 58.000 estructuras dañadas, incluyendo hospitales, más de 400 centros educativos e infraestructuras hídricas, aunque las cifras son preliminares.

El municipio de La Guaira, a 25 kilómetros al norte de la metrópolis caraqueña y asentada sobre el sistema de fallas de San Sebastián, en plena zona de contacto entre las placas del Caribe y Sudamericana, ha sufrido cinco grandes eventos sísmicos registrados en documentos postcolombinos, comenzando con el terremoto de San Bernabé de 1641. Es decir, uno por siglo. Parece evidente que la repetición del desastre es inevitable. ¿Es posible adaptarse a ello?

"Lo más importante", recuerda Sigfrido Herráez, "es la flexibilidad. Es decir, que los edificios tengan esa posibilidad dada por determinados elementos (...) La Torre de Madrid tiene unos elementos de goma que permiten que el viento la varíe hasta 10 centímetros. La gente no lo sabe, pero esos movimientos hacen que una estructura de hormigón no se parta".

Pero la planificación urbanística, insiste Herráez, debe llegar antes que la propia reconstrucción."Lo que hay que hacer primero es un estudio concienzudo, tranquilo y realista de los daños. Que los arquitectos determinen qué edificios hay que tirar porque pueden entrar en colapso y qué estructuras se pueden salvar". Y añade: "Una vez que se tiene ese plano real de de lo que queda de la ciudad, hay que tomar decisiones urbanísticas, es decir, hay que saber si queremos mayor o menor densidad, un plan de vivienda público para todos aquellos que se han quedado sin casa...".

Venezuela se rige actualmente por un plan de construcciones industriales, el Covenin 1756-1, que data de 2019 y que ha ido actualizado la normativa antiseísmos instaurada tras el anterior gran episodio que afectó a la región: el terremoto de Caracas de 1967. No obstante, muchos de los edificios no cumplen la normativa.

El propio Gobierno reconoce el problema en un informe del año pasado: "La situación de las construcciones en Venezuela, con respecto al cumplimiento de las normas de sismorresistencia, es realmente inquietante; un gran porcentaje de edificaciones antiguas y construidas de manera informal no cumplen con las normativas vigentes (…) La falta de supervisión profesional, errores de diseño y calidad de los materiales incrementa la vulnerabilidad de las edificaciones ante la ocurrencia de seísmos".

Miraflores también señala otras casuísticas a tener en cuenta en una posible reconstrucción de la zona: los sedimentos sobre los que se asientan ciudades como Caracas, que amplifican los temblores; la mala calidad del hormigón y el acero utilizado en las reconstrucciones, la modificación posterior de las edificaciones o la alta densidad de las ciudades afectadas.

"Seguramente en muchos de esos edificios [es mejor] tirarlo abajo, hacerlo nuevo y también con más seguridad que mantener, entre comillas, la chapuza y seguir reforzando e intentando que una grieta no sea estructural. Al final es mejor en muchos casos tomar esta decisión", concluye Herráez. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU estima que hasta 6,8 millones de personas se han visto afectadas, incluyendo a 680.000 niños según UNICEF.