Argentina - Cabo Verde: los hinchas festejaron hasta al éxtasis en Miami, donde Argentina fue más local que nunca

2026-07-03 23:33:30 - ARGENTINA


MIAMI, Estados Unidos (enviado especial).- Al minuto 123 el estadio explotó. De alivio. De emoción. La batalla que se hizo más dura que lo pensado frente a un bravísimo Cabo Verde terminó con una hinchada argentina extasiada. Hubo que sufrir. Pareció demasiado, pero en esta etapa de mano a mano en los mundiales cualquier distracción manda a casa hasta a un campeón del mundo, que terminó imponiéndose por 3-2 en tiempo suplementario en Miami y avanzó a la etapa de octavos de final del Mundial.

Las palabras que Lionel Scaloni pronunció cuando terminó el partido resumieron un sentimiento compartido en el césped, en las tribunas y en cada rincón donde hay un hincha de la selección: “Esto es Argentina. El que no lo entiende... Es difícil. Nosotros sí, los argentinos lo vamos a entender. No hay nada fácil”.

En el tiempo agregado a los noventa minutos en el aire de Miami se respiraba un clima tenso por el 1-1 que había mandado al alargue. Ni hablar después del golazo de Sidny Lopes Cabral para empatar otra vez el partido en el primer tiempo suplementario: los corazones argentinos se paralizaron por varios minutos. La tensión siguió en aumento hasta en los últimos ataques y centros del equipo africano.

Aquellos alargues afrontados en Qatar contra Países Bajos y Francia sobrevolaron la noche de Florida. Pero el “olé, olé, olé, cada día te quiero más” sucedió al sufrimiento en las tribunas. Abrazos, puños en alto y una procesión que ahora apunta a su próximo destino. Será Atlanta, para buscar este martes el pasaje a los cuartos de final, frente a Egipto.

“Ya estoy hecho, puedo morir tranquilo”, gritaba un padre que llegó con sus dos hijos adolescentes desde Bella Vista, Gran Buenos Aires, hasta Miami para ver el pase a los octavos de final del Mundial. A la salida del Miami Stadium, donde las camisetas revoleadas al aire se movían al ritmo del “que de la mano de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar”, los tres vestían la versión azul con el 10 en la espalda. Mientras fetejaban el trabajoso triunfo sobre Cabo Verde, gol de Messi incluido, hacían cuentas sobre la siguiente escala: los tres viajarán junto a miles de compatriotas al estado de Giorgia para ver el cruce del martes con Egipto.

Las previsiones se cumplieron. La selección fue local como pocas veces en un partido mundialista. Tal vez haya que remontarse a Brasil 2014 para encontrar un estadio explotado de celeste y blanco en las tribunas. La distancia, el precio de las entradas y un país caro para los argentinos parecen no hacer mella en una porción de la población que se moviliza y gasta miles de dólares para seguir a los campeones del mundo.

En los primeros minutos, con un rival bien plantado que no le dejó espacios al equipo dirigido por Scaloni, los hinchas pasaron de la alegría a la calma. Como se refleja en cada banderazo, partido o charla de café, acá se respira confianza pero con el famoso “paso a paso” como lema.

En el segundo tiempo llegó el empate de los caboverdianos que enmudeció al estadio menos al pequeño grupo de hinchas africanos. En el período suplementario se alargó una película que terminó con un final feliz para una de las hinchadas más seguidoras en los mundiales.

Todavía estaban frescas las imágenes del masivo banderazo que se celebró el jueves durante toda la tarde y se extendió hasta la noche en una de las esquinas de North Miami, donde los argentinos que viven en esta ciudad acostumbran a reunirse para celebrar. Durante varias horas, desde la playa y hasta la zona conocida como “Little Argentina”, las camisetas celestes y blancas transformaron los calurosos días del verano de Florida en una sucursal de cualquier ciudad del país sudamericano.

Ya desde comienzos de la semana Miami se pobló de hinchas llegados de todas partes. Aquí reside la comunidad de argentinos más grande de Estados Unidos. Se estima que hay unos 200.000. Esta zona de Florida es a la vez el destino preferido de visitantes que vienen por el turismo de compras y las playas. Y por estos días se sumó un aluvión de simpatizantes arribados desde el país. Los vuelos se multiplicaron y los paquetes turísticos tuvieron uno de los mayores consumos del año.

En los bares y restaurantes, en las playas y los shoppings, la camiseta del capitán con el número 10 en la espalda fue la vestimenta más usada. Caminar por el corredor junto al mar de South Beach, Sunny Isles y North Beach fue como hacerlo en Mar del Plata.

La diferencia estuvo en la temperatura. Mientras Buenos Aires y muchos otros sitios sufrían los embates de una ola polar que hizo tiritar a buena parte del país, Miami padeció por estos días un intenso calor que, sumado a la humedad habitual, llevó las marcas de los termómetros por encima de los 40 grados. Al sol fue casi imposible estar. Los lugares cerrados con aire acondicionado fueron el refugio elegido por la marea celeste y blanca. Pero cerca de la hora del partido el cielo se puso negro y el calor amainó un poco.

Las 65.000 localidades del Hard Rock Stadium (Miami Stadium), hogar de Miami Dolphins en el fútbol americano, estuvieron completas. Algunas pequeñas islas de camisetas azules de Cabo Verde estaban desperdigadas por las tribunas del recinto ubicado en la zona de Miami Gardens.

En el estadio hubo unos 40.000 argentinos, y el resto del público se dividió entre mexicanos, estadounidenses y aficionados de otras nacionalidades que pugnan por boletos donde juegue Messi. Nadie quiere perderse la última función del mejor futbolista del planeta.

En Qatar y durante un mes, aproximadamente 30.000 argentinos desafiaron la lógica y la billetera. Aquella vez estuvieron al otro lado del mundo siguiendo a un equipo que finalmente les dio la mayor alegría. Asiáticos, europeos, africanos... nadie podía entender de dónde habían salido tantos hinchas albicelestes y permanecido durante tanto tiempo. También aquí, en Norteamérica, en el Mundial de los estadios llenos y las distancias enormes, los argentinos se destacan.

A medida que la selección avanzó en este Mundial, la demanda de tickets se hizo cada vez mayor. Agotados desde hace meses, los boletos fueron vendidos a través de la página de FIFA. La reventa, publicada en el sitio oficial y en grupos de Whatsapp, estuvo al rojo vivo hasta poco antes del partido contra Cabo Verde. Las entradas fueron revendidas por entre 2000 y 5000 dólares, según la ubicación.

En cada concentración de argentinos se repite el reclamo a las autoridades de la AFA para que gestionen nuevas entradas a precio oficial de FIFA. El propio Claudio ‘Chiqui’ Tapia reveló que para el enfrentamiento con Cabo Verde “nadie esperaba que hubiera tanta convocatoria”. Antes del juego manifestó: “Estamos solicitando qué remanentes hay para que la gente pueda comprar y acceder”. Sin embargo, no aparecieron nuevas entradas a la venta a precio oficial de FIFA.

Fuente: google.com